CASO CLÍNICO. Agresividad en un perro hipotiroideo.

Hace unos meses, escribí un artículo acerca del hipotiroidismo como causa médica (o agravante) de algunos problemas de agresividad. Ver (aquí)

A continuación se explicará un caso real que sirve de ejemplo de lo que se habló en dicho artículo.

DATOS DEL PACIENTE E HISTORIA CLÍNICA:

Pepe es un perro mestizo, de 7,5 años de edad, que fue adoptado por su actual propietaria cuando tenía 7 años. En el momento de la adopción, no estaba castrado (en la actualidad, lo está).

Al poco tiempo de adoptarlo, comenzamos con unas sesiones de adiestramiento en obediencia, ya que Pepe no hacía mucho caso a su propietaria y no podía ir sin correa porque se escapaba y no respondía a la llamada.

Durante las sesiones de obediencia, practicamos la llamada, el sentado y el caminar al lado. Me centré sobre todo en crear vínculo entre Pepe y su propietaria (ya se ha hablado de la importancia del vínculo en el artículo http://adetcan.wordpress.com/2013/09/06/la-importancia-de-el-vinculo/).

Tras unas pocas sesiones, la dueña empieza a comentar que Pepe está mostrando algunos episodios de agresividad, especialmente dirigidos a otros perros (machos enteros principalmente) y a su propietaria, cuando el animal se encuentra debajo de la cama y ella se agacha para verlo o intentar sacarlo. Se decide entonces comenzar con unas pautas de manejo para tratar estas conductas: comenzar una terapia antiestrés realizando modificaciones en el ambiente y en el manejo, y a la vez contracondicionar (cambiar la percepción negativa que tiene Pepe hacia otros perros) antes de que trate de atacar, y limitar los espacios en la casa, comenzando por no permitirle esconderse bajo de la cama. Ya que esto último no se cumplía, se optó por no molestarle cuando estuviera ahí.

El problema de agresividad comienza a ir a más, generalizándose a otros contextos y situaciones. Además, Pepe intenta atacar no solo a machos enteros, sino también a hembras, indistintamente de si se trata de adultos o cachorros cuando va por la calle. Los conflictos con la propietaria van cada vez en aumento.

DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES Y DEFINITIVO:

Con toda la información recogida, es necesario realizar una lista de posibles diagnósticos (diagnósticos diferenciales). En base al tipo de agresividad, que va acompañada de impulsividad (ataca de repente, y al cabo de unos minutos es como si no hubiera pasado nada), y a las características del animal, los posibles diagnósticos son los siguientes:

  1. – Hipotiroidismo
  2. – Tumor intracraneal
  3. – Sin causa orgánica: agresividad por frustración (confundida a menudo por la agresividad por dominancia).

Debido a la sospecha de que puede existir un problema médico que esté causando o agravando la agresividad, se decide hacer un análisis de sangre, valorando también el nivel de hormonas tiroideas.

  • La analítica no mostró ninguna alteración ni en el hemograma ni en la bioquímica.
  • En cuanto a la analítica hormonal, y aquí viene la razón de este artículo, puso de manifiesto que Pepe tiene HIPOTIROIDISMO CANINO. Como se aprecia en la imagen, tanto la T4 como la TSH endógena están reducidas, lo que es compatible con un hipotiroidismo secundario (5% de los casos de hipotiroidismo).
ANALITICA HIPOTIROIDISMO
Resultados de la analítica sanguínea de Pepe

 

Imagen 2. Resultados analítica hormonal de Pepe.

TRATAMIENTO PROPUESTO:

En vista de los resultados, se inicia el tratamiento del hipotiroidismo con levotiroxina sódica, vía oral, cada 12 horas. Este es el fármaco de elección para el tratamiento del hipotiroidismo.

RESUMEN:

En este caso se ha expuesto un ejemplo de la importancia de realizar las pruebas diagnósticas necesarias para descartar una enfermedad como causa o agravante de un problema de comportamiento.

Por tanto, podemos resumir con el ejemplo de este caso, lo siguiente:

  • Ante un problema de comportamiento, es fundamental y necesario descartar las posibles enfermedades que sean compatibles con la conducta anómala que muestra el animal. Si se diagnostica una patología, deberá iniciarse el tratamiento correspondiente. Igualmente, si se detecta dolor, causa frecuente de alteraciones del comportamiento, habrá que administrar analgésicos al animal.
  • Independientemente de si el animal padece alguna patología, es necesario un programa de modificación de conducta adecuado, ya que no basta con tratar la causa orgánica, pues en muchos casos (sobre todo aquellos que llevan tiempo manifestándose), el aprendizaje es un factor importante en el problema de conducta que manifiesta el animal, de forma que éste lo ha incorporado a sus pautas de comportamiento habituales. Por ello, el tratamiento farmacológico por sí solo no es suficiente para resolver el problema en algunos de estos casos.
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