Medicación en problemas de conducta: conoce su uso

Desde que empezamos a trabajar en la resolución de problemas de comportamiento, nos hemos dado cuenta de la gran reticencia que muestran muchos propietarios a la hora de medicar a su mascota. Mientras que para tratar problemas médicos no hay inconveniente en usar fármacos, cuando se trata de medicación en problemas de conducta surgen muchas dudas y la decisión no está tan clara.

Psicofarmacos

En etología se usa una gran variedad de fármacos, pertenecientes a grupos farmacológicos concretos y con características específicas

Pensamos que las principales causas son la falta de información al propietario y algunas ideas generalizadas sobre este tipo de medicación. De todas ellas, la más extendida es la de pensar que el perro o el gato va a quedar “atontado” debido a los efectos de la medicación. Con el fin de ayudar a los propietarios y a compañeros veterinarios a entender los fármacos usados en etología, sus efectos e indicaciones y, por supuesto, su necesidad en múltiples casos de conductas problemáticas, hemos decidido escribir este artículo.

Los fármacos usados en etología

Los fármacos que se usan en etología clínica son los llamados psicofármacos. La principal diferencia entre éstos y otros medicamentos, es que atraviesan la barrera hematoencefálica, y llegan al sistema nervioso central (SNC), donde actúan. Esto es, precisamente, lo que buscamos cuando los administramos al animal.

Los psicofármacos empleados se clasifican en diferentes grupos, cada uno de los cuales tiene características determinadas en cuanto a su mecanismo de acción, efectos, interacciones con otros medicamentos, etc. Por tanto, el especialista debe conocer cada uno de los grupos, para saber en qué casos administrar cada fármaco.

prozac_161627

La fluoxetina es uno de los fármacos más usados en etología, principalmente para tratar problemas como agresividad impulsiva, APS y conductas repetitivas, entre otros.

Como hemos dicho, el mecanismo de acción de los psicofármacos es diferente pero, de forma sencilla, podemos decir que la mayoría actúan modificando los niveles de algunos neurotransmisores en el SNC (serotonina, dopamina, norepinefrina,… ) y potenciando o inhibiendo receptores del SNC, que están alterados en muchos problemas de conducta.

CONCLUSIÓN 1: en etología se usan los psicofármacos, que se engloban en diferentes grupos. Cada grupo tiene características concretas, que el especialista deberá conocer. Esto permite usar la medicación como apoyo en el tratamiento de diferentes problemas de comportamiento.

Efectos de los diferentes psicofármacos

  • Como hemos dicho, cada grupo de fármacos tiene un mecanismo de acción concreto. Por tanto, cada psicofármaco tendrá unos efectos determinados. NO TODOS LOS FÁRMACOS USADOS EN ETOLOGÍA PRODUCEN SEDACIÓN, RELAJACIÓN,… que es por lo que muchos propietarios creen que su animal queda “atontado” o aletargado. Algunos efectos no son apenas “visibles”, como el caso de la fluoxetina (Prozac) o la Clomipramina (Clomicalm). De hecho, si no fuera porque lo sabe, el propietario (ni nadie) sabrían que el perro está recibiendo medicación.
  • Sin embargo, los efectos de relajación, sedación leve, amnesia,… producidos por algunos de ellos, son beneficiosos en el tratamiento de problemas como Ansiedad por Separación (APS) y fobias específicas a ruidos fuertes (tormentas, petardos,…).
    • Por ejemplo, las benzodiacepinas, como el diacepam, alprazolam (Trankimazín) y clorazepato (Tranxilium) producen relajación y amnesia. Esto es muy beneficioso si el animal tiene que hacer frente a una situación desagradable para él (como quedarse solo, una tormenta o un espectáculo pirotécnico), porque además de estar relajado no recordará las experiencias (y emociones) negativas asociadas a esos eventos. Y esto es fundamental, para evitar que el problema continúe autoreforzándose.
medicación en problemas de conducta

La relajación muscular y la amnesia que producen las benzodiacepinas son muy útiles en el tratamiento de problemas como la APS y las fobias a tormentas, pirotecnia,…

  • No todos los fármacos son de efecto inmediato. Mientras que algunos (como las benzodiacepinas) tienen un efecto temprano, otros (como fluoxetina y clomipramina) tardan varias semanas en hacer envidente su efectividad.
  • El rango de dosis es variable, pero por lo general es amplio en la mayoría de ellos. Esto quiere decir que podemos administrarlos a dosis bajas y seguras para nuestra mascota, e ir aumentándolos progresivamente si es necesario (hasta dosis que siguen siendo seguras).

CONCLUSIÓN 2: no todos los psicofármacos producen los mismos efectos, ni en el mismo tiempo. Por tanto, el hecho de medicar a un animal para tratar problemas de conducta no implica que vaya a quedar “atontado” cuando esté bajo los efectos de la medicación. En la mayoría de casos, nadie diría que el animal está siendo medicado. En otros, los efectos sedantes, relajantes,… son beneficiosos para el tratamiento de determinados problemas de conducta.

Prevención y medidas de seguridad

Cuando administramos un psicofármaco, debemos tener en cuenta lo siguiente (común a cualquier medicamento):

  • La mayoría de psicofármacos se metabolizan (procesan) en el hígado y se eliminan a través del riñón. Por tanto, debemos asegurarnos que el perro o el gato no sufre ninguna enfermedad hepática o renal. Además, aunque no producen alteraciones cardíacas ni colvulsiones, estos medicamentos pueden agravar la situación en caso de que el animal ya presente estos problemas. Por ello, ES ABSOLUTAMENTE NECESARIO hacer un chequeo médico a la mascota antes de empezar el tratamiento. Debería hacerse, como mínimo, un examen general y una analítica (hemograma+bioquímica). Si el perro o el gato tienen problemas cardíacos, habrá que realizar, además, un electrocardiograma.

CONCLUSIÓN 3: antes de empezar un tratamiento farmacológico, debemos asegurarnos de que el animal esté sano, y no sufra patologías renales, hepáticas,… graves, por lo que deberemos acudir al veterinario para una revisión y una analítica básica.

  • Como ocurre con el resto de medicamentos, los psicofármacos pueden interaccionar entre sí, y con otros fármacos. Por ello, es importante conocer las interacciones de cada uno de ellos, para no administrarlos a la vez, así como la medicación que esté tomando el animal por otros problemas de tipo médico.

CONCLUSIÓN 4: debemos conocer el historial médico del animal y saber si está tomando alguna medicación, para evitar problemas debido al uso de varios fármacos a la vez.

medicación en problemas de conducta

Algunos psicofármacos pueden interaccionar entre sí o con otros medicamentos, por lo que no deben darse a la vez

  • Igual que cualquier medicamento, los psicofármacos tienen una serie de efectos adversos o secundarios. Es fundamental que el clínico avise de ellos al propietario, y conozca las formas de prevenirlos. La gravedad de estos efectos dependerá del fármaco y  del estado sanitario del animal. Sin embargo, en la mayoría de ellos los trastornos gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarreas, etc.) son los más habituales.

Un último apunte

Para terminar el artículo, nos gustaría aclarar algo que decimos siempre a los propietarios cuando les planteamos medicación en problemas de conducta:

La medicación es solo una parte del tratamiento de los problemas de comportamiento. Pero NO ES LA SOLUCIÓN ÚNICA NI MÁGICA. De hecho, la medicación por sí sola no resuelve ningún problema de conducta (excepto la hiperquinesis o hiperactividad, de los que hay muy pocos casos en veterinaria). Lo que realmente resolverá o ayudará a mejorar el problema en gran medida es la MODIFICACIÓN DE CONDUCTA.

Entonces…¿por qué medicar al perro o al gato? Porque hay casos que, debido a su gravedad o al tiempo que llevan manifestándose, el apoyo farmacológico es esencial para ayudar a acortar tiempos de tratamiento y conseguir una mejoría notable o la resolución completa del problema.

Como resumen, las ideas fundamentales sobre el uso de la medicación en etología son:
  1. Los psicofármacos actúan a nivel del SNC modificando niveles de neurotransmisores que están alterados en diversos problemas de comportamiento.
  2. Cada grupo de fármacos tiene características concretas, incluyendo sus efectos.
  3. No todos los fármacos producen “atontamiento” (relajación, sedación,…). De hecho, con muchos de ellos nadie nota que el perro o el gato están medicados.
  4. Incluso esos efectos de “atontamiento” son beneficiosos y necesarios en determinados problemas, como APS y fobias específicas (ruidos, tormentas, petardos,…).
  5. Pero lo más imortante, EL ANIMAL NO QUEDA ATONTADO, SINO RELAJADO Y CON CIERTA SEDACIÓN, QUE ES TRANSITORIA Y PUNTUAL.
  6. Antes de medicar, hay que asegurarse de que el animal está sano o no sufre enfermedades que podrían complicar los efectos de los fármacos y poner en riesgo su vida.
  7. Hay que conocer si el animal está siendo tratado por otros problemas (tanto de comportamiento como médicos) y con qué fármacos, para evitar interacciones entre ellos.
  8. La medicación en problemas de conducta no resuelve el problema por sí sola, pero ayuda a obtener mayor mejoría y a acortar el tiempo de tratamiento con modificación de conducta.
Share Button
Visitas:
  • 24694Total de visitas:
  • 1Hoy:
  • 287Visitantes por mes:
Visítanos en Facebook
Facebook By Weblizar Powered By Weblizar