Problemas médicos vs problemas de comportamiento

En artículos anteriores hemos comentado que, para diagnosticar problemas de comportamiento como tales, antes hay que descartar una posible causa médica. Podéis ver un buen ejemplo de esto en el siguiente enlace, referente a un caso de hipotiroidismo en un perro agresivo (Caso Clínico: agresividad en un perro hipotiroideo). Esto es fundamental, ya que en ocasiones el comportamiento inadecuado que presenta nuestra mascota se debe a una patología médica.

problemas médicos vs problemas de comportamiento

Por eso, como parte del diagnóstico en problemas de conducta es necesario realizar pruebas médicas. Las básicas son el examen físico general del perro o del gato y una analítica básica (hemograma y bioquímica). Si es necesario, pueden hacerse pruebas adicionales, como radiografías, examen neurológico y traumatológico, pruebas hormonales, etc.

Vamos a ver a continuación, de forma sencilla, las causas y problemas médicos más comunes e importantes que pueden estar detrás de los problemas de comportamiento que presenta nuestra mascota:

  • Enfermedades neurológicas. son las que afectan al sistema nervioso, del que depende en gran parte el comportamiento del animal. Cualquier alteración nerviosa provoca un cambio de comportamiento en el animal, que puede dar lugar a conductas problemáticas, como algunas formas de agresividad, trastornos compulsivos, miedos,…

Algunos ejemplos de estas enfermedades son: hidrocefalia, lesiones en nervios, tumores intracraneales, síndrome vestibular, etc.

En estos casos, además del examen físico y la analítica, es necesario realizar un examen neurológico.

  • Enfermedades de la piel. especialmente las que provocan picor, como algunas alergias y dermatitis. También la infestación de parásitos externos (como pulgas y algunas sarnas). El picor, especialmente cuando dura mucho tiempo, genera frustración y estrés en el animal, lo que puede hacer que muestre reacciones agresivas debido a que se siente más irritable. Esa frustración puede dar lugar a conductas repetitivas, como lamerse o rascarse compulsivamente una zona del cuerpo, para tratar de aliviarlo. De hecho, una de estas conductas más comunes en el perro y el gato es la llamada dermatitis acral por lamido, donde el animal llega a hacerse heridas por el lamido constante de una zona del cuerpo.

Las pruebas dermatológicas en estos casos serán fundamentales para diagnosticar la causa y tratarla.

  • Aunque el dolor no es una enfermedad en sí, es consecuencia de muchos procesos médicos. Tanto el dolor agudo (puntual) como el crónico (duradero en el tiempo), pueden dar lugar a la llamada agresividad defensiva (por dolor). Además, se ha demostrado mediante estudios que los perros y gatos con dolor crónico tienen más tendencia al pesimismo, lo que les predispone a sufrir miedos y fobias (incluyendo la ansiedad por separación) que antes no tenían, o a empeorarlas si ya las mostraban.

Es fundamental diagnosticar y tratar la causa del dolor, usando analgesia, para poder resolver correctamente el problema de comportamiento.

  • Enfermedades endocrinas. Son las que afectan a las hormonas. Los ejemplos más comunes son el hipertiroidismo en gatos y el hipotiroidismo y el Síndrome de Cushing en perros. El problema de comportamiento más importante en estos casos es una agresividad impulsiva que, según estudios, puede aparecer como consecuencia de estas patologías, o bien si el animal ya tenía problemas de agresividad estas enfermedades la pueden empeorar.
  • Alteraciones sensoriales. Son alteraciones que afectan a los órganos de los sentidos; no necesariamente pueden estar producidas por otros problemas médicos, sino que el mismo proceso de envejecimiento puede ser la causa. Por eso, la ceguera o la sordera deben tenerse en cuenta especialmente en perros y gatos de edad avanzada.

Los cambios y problemas de comportamiento asociados a estas alteraciones son muy diversos: agresividad, miedos y fobias, ansiedad por separación, problemas de aprendizaje (se hacen pipí en casa cuando antes no lo hacían), etc.

Como hemos visto, son muchas las causas médicas que pueden provocar alteraciones del comportamiento en nuestras mascotas. Además, si el problema de conducta se debe a un problema médico, es fundamental tratarlo para conseguir una mejoría o una resolución completa; si solo tratamos el comportamiento anómalo sin tratar el origen médico, el tratamiento quedará siempre a medias y nunca conseguiremos resultados adecuados.

Por eso, cuando el etólogo propone realizar algunas pruebas médicas para  descartar enfermedades, es importante hacerle caso en este punto ya que, de diagnosticar una patología, podremos tratarla y así conseguir mejores resultados en el tratamiento global del problema de conducta.

Share Button
Visitas:
  • 24694Total de visitas:
  • 1Hoy:
  • 287Visitantes por mes:
Visítanos en Facebook
Facebook By Weblizar Powered By Weblizar